La reciente paralización de la economía, a causa del COVID-19, está obligando a las empresas a afrontar riesgos diversos e inesperados:

  • riesgos estratégicos y de negocio
  • riesgos normativos
  • riesgos operacionales
  • otros riesgos aún por descubrir

Un factor agravado de esta crisis, respecto a las anteriores, es que estos riesgos se han presentado de manera simultánea, además de repentina. Lo cual fuerza a gestionarlos accionando varias “palancas” a la vez, así como moverse en diferentes profundidades y plazos.

Por otro lado, es muy probable que este terremoto sanitario y económico se prolongue con sucesivas “réplicas” durante los próximos meses. Lo cual incrementa la incertidumbre, obligando a reforzar y extender en el tiempo las medidas de prevención.

En el caso de las Pymes, esta carencia se agrava por la dificultad de acceder a un asesoramiento específico: en general, las empresas no cuentan internamente con el personal necesario, mientras que las gestorías y asesorías están volcadas en la ejecución, más que en la estrategia y la prevención.

Por último, las empresas son conscientes de que las decisiones empresariales no pueden basarse en las soluciones que eran válidas antes de la pandemia. Por el contrario, la toma de decisiones debe ser guiada por un entendimiento de lo que sabemos hoy, combinado con una anticipación sobre cómo el mañana nos fuerza a cambiar nuestro presente.

¿Cómo pueden las empresas afrontar esta situación de incertidumbre?

Retos planteados por la crisis del COVID-19

Los retos a afrontar por las empresas pueden clasificarse, según su impacto temporal, en dos diferentes escalas:

1. Riesgos a corto plazo:

La paralización de la economía está forzando a las empresas a afrontar múltiples dificultades operativas. Entre otras:

  • retraso o interrupción del suministro de materias primas
  • cambios en la demanda de los clientes
  • incremento de los costes
  • tensiones de tesorería
  • reducciones logísticas que provocan retrasos en entregas
  • protección de la salud y la seguridad de los empleados
  • insuficiencia de mano de obra
  • dificultades con el comercio de importación y exportación

Estos riesgos operativos necesitarán ser gestionados mediante un Plan de Emergencia (a implementar y ejecutar con nuestra ayuda)

2. Riesgos a medio y largo plazo:

Además de sortear estas dificultades operativas, las empresas deberán afrontar una completa reevaluación de sus riesgos estratégicos y normativos, con el objetivo de anticiparse a las nuevas amenazas generadas por los efectos de la pandemia:

  • Riesgos estratégicos: modelo de negocio, canales, marketing, Recursos Humanos, clientes, tecnología…
  • Riesgos normativos: cumplimiento de la nueva y numerosa normativa societaria, sanitaria, laboral, fiscal, etc.

Estos riesgos tendrán como referencia un Plan de Resiliencia y Continuidad del Negocio (a impulsar con nuestro asesoramiento)

1. Plan de Emergencia anti-COVID19

Para hacer frente con garantías a las dificultades operativas (corto plazo) proponemos a las empresas implementar, con nuestra ayuda, un Plan de Emergencia basado en las siguientes medidas:

  • Análisis de daños, que identifique los recursos y áreas afectadas.
  • Establecer equipos para la toma de decisiones de emergencia.
  • Evaluar los riesgos y establecer los mecanismos de respuesta.
  • Establecer un canal de comunicación que distribuya información positiva para empleados, clientes y proveedores.
  • Mantener el bienestar físico y mental de los empleados.
  • Centrarse en los planes de respuesta por los riesgos generados en la cadena de suministro.
  • Desarrollar soluciones para los riesgos de cumplimiento y mantenimiento de las relaciones con los clientes.
  • Elaborar un plan de gestión de los datos de los empleados, la seguridad de la información y la privacidad.
  • Posibilidad de ajustar sus presupuestos y planes de ejecución.
  • Actualizar los mecanismos de gestión de riesgos de la empresa.
  • Impulsar y/o mejorar las medidas de teletrabajo.

2. Plan de Resiliencia y Continuidad del negocio

La resiliencia es la capacidad de una organización para anticiparse, responder y adaptarse al cambio incremental y a las interrupciones repentinas, para conseguir sobrevivir y prosperar.

La resiliencia persigue dos objetivos principales: defensivo (evitar que sucedan cosas malas) y progresivo (hacer que sucedan cosas buenas), lo cual requiere combinar dos enfoques:

  • Protección de valor: aspectos que potencien la consistencia frente a las amenazas.
  • Creación de valor: aspectos que se basan en mejorar la flexibilidad, para aprovechar las oportunidades.

Por tanto, un compromiso de mejorar la resiliencia frente a los cambios contribuye a los siguientes objetivos empresariales:

  • una capacidad mejorada para anticipar y abordar riesgos y vulnerabilidades;
  • mayor coordinación e integración de la gestión, para mejorar la coherencia y el desempeño;
  • una mayor comprensión de las partes interesadas, y de las “palancas” de actividad que respaldan las metas y objetivos estratégicos.

Consecuentemente, las medidas para mejorar la Resiliencia y asegurar la Continuidad del Negocio se integrarán en un Plan detallado, basado en estas tres áreas de actuación:

1º. Revisión de la Estrategia de negocio:

  • ¿Cuál es mi Oferta al mercado? ¿Tiene sentido en esta situación? ¿Sigue siendo valorado mi producto/servicio?
  • ¿Cuál es mi Público Objetivo? ¿Debo cambiarlo?
  • ¿Cuál es el modelo de Distribución? ¿Debo mantenerlo o modificarlo?
  • ¿Cómo me comunico con el mercado? ¿Son válidos los actuales canales, o debería cambiar a un modelo más digital?
  • ¿Cómo desarrollo mi Gestión Comercial? ¿Está alineada con la situación actual o debo pasar a modelos de venta online?
  • Los Planes y Presupuestos Anuales: ¿Tienen sentido ahora? ¿Hay que reconfigurarlos?
  • Gestión financiera: ¿Cómo asegurar la liquidez y aprovechar las oportunidades de financiación?

2º. Reevaluación de riesgos:

  • Identificar actividades de riesgo no identificadas previamente.
  • Clasificar y catalogar esos riesgos.
  • Recalcular algunos de esos impactos sobre el negocio.
  • Tomar las medidas adecuadas, en base al resultado del riesgo residual y los recursos del área.

3º. Prevención del impacto normativo y contractual:

  • Mejoras en la Gobernanza, gestión de riesgos y prevención del incumplimiento.
  • Responsabilidades laborales (nuevas normas, ERTEs, etc.)
  • Responsabilidades mercantiles y civiles, en caso de un posible incumplimiento contractual.
  • Interrupción del servicio a clientes, y responsabilidades.
  • Interrupción del servicio o exigencia de responsabilidades a proveedores.
  • Contratación de alternativas ante caídas de servicio.
  • Actuaciones ante autoridades de control, y normativa COVID-19
  • Revisión del estado actual de nuestros seguros contratados.

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